El concepto de pareja en la era single

El concepto de amor y, sobretodo, de pareja, ha cambiado en los últimos años. Parece ser que el “para siempre” o “la vida está hecha para dos”, no tiene la fuerza de antaño, resultando el “siempre” en la mayoría de las ocasiones, demasiado tiempo…

Los ideales de amor romántico que imperaban en nuestra sociedad, pese a que continúan vigentes, están siendo, cada vez, más cuestionados por una nueva vertiente de personas que priorizan más, otros aspectos, como: su desarrollo personal y/o profesional. La mayoría pertenecen a la generación millennialls, mayoritariamente hijos de los Baby Boomers, nacidos entre mediados de los 80 y los 90. Son los jóvenes de hoy, están solteros, disfrutan de ello y no tienen prisas ni por encontrar el amor, ni por buscarlo. Su estado se define como: single.

Sin embargo, esta nueva “moda” tal vez, plantea ciertas incógnitas como.  ¿Son los singles más exigentes en el amor?, ¿Es más complicado permanecer en pareja que hace unos años?, ¿Qué está cambiando? Analicemos todo esto y mucho más, en el siguiente post.

 

Los singles

Expresiones como: “se te pasa el arroz”, “te vas a quedar para vestir santos” o “¿no te gustaría sentar la cabeza?” pese a que se siguen escuchando, afortunadamente, cada vez lo hacemos menos, quedando esto, reducido al colectivo de gente mayor.

La presión social de antaño ante la soltería ya no es tan palpable.  El concepto de soltero ha cambiado. Ya no se percibe como fracaso el que una persona no tenga pareja. Existe una mayor aceptación hacia este modelo de vida y ya no hay tanto prejuicio social, pese a que la connotación no parece ser la misma, en función del género, donde, una vez más, las mujeres somos las más cuestionadas, fruto de una sociedad, heteropatriarcal y machista.

Si atendemos a los datos vemos que actualmente, el 52% de los jóvenes españoles menores de 30 años, son solteros. Entre los motivos se encuentran, como comentábamos al inicio del post:  el priorizar otros aspectos como su desarrollo profesional. Además de ser más independientes en general, el concepto de pareja ha cambiado. Atrás quedó, el “hacerlo todo juntos”, ahora se respeta mucho más los espacios individuales. Además, la tasa de divorcios ha aumentado sustancialmente, al dejar de concebir el matrimonio como un “para toda la vida” y hay que “aguantar a lo que venga”. Cada vez, se entiende más que si uno, no es feliz en un vínculo, este puede disolverse y no pasa nada.

 

¿Está el amor romántico obsoleto?

Lamentablemente, no. Pese a que cada vez se es más consciente de los ideales que éste promueve, la presión social que sigue ejerciendo es muy elevada. Los cuentos infantiles, las canciones y/o películas siguen mostrando, en general, un concepto de pareja influido por este ideal que parece asociar felicidad absoluta y/o éxito vital, con tener pareja y que, además, potencia las relaciones de subordinación y/o posible dependencia afectiva.

Crecer pensando que solo lograremos nuestra verdadera felicidad en el momento que aparezca una persona que nos “complemente y complete” y entonces ahí, habremos adquirido el máximo propósito de nuestra vida: ser felices, genera, en la mayoría de las ocasiones, grandes frustraciones.

Por otro lado, no se contemplan otras opciones distintas a la heteronormatividad vigente, ni a distintos tipos de amor (parejas abiertas, swingers, poliamor). Pese a esto, cada vez, hay mayor conciencia social.

 

El perfil del single

Como todo, no es un perfil, sino un periodo vital. Creemos que es importante diferenciar lo que sería un momento puntual, de un estado más permanente. En algunos casos, la persona todavía influida por los ideales de antaño puede vivir su soltería como un episodio de malestar. Cierto estado de ánimo negativo y /o ansiedad. Llegando a buscar de forma un tanto desesperada el vincularse con otro, en parte, por no estar adaptado a poder estar solo.

En otros casos, nos encontramos ante una decisión personal. De hecho, la mayoría de las personas que están solteras, lo son por voluntad. Estas suelen presentar rasgos de carácter de mayor seguridad y estima. Han desarrollado habilidades de superación, son más resilientes, se conocen mejor y tienen más claro lo que quieren y lo que no. Demuestran mayores habilidades sociales y mejor asertividad.

Respecto a si son más exigentes o no, que antaño, tal vez lo que sí tienen es que han desarrollado un mayor criterio de elección. Ahora ya no vale todo con tal de no quedarse solo, sino que se entiende que el otro, me tiene que aportar ciertos aspectos para que yo decida estar con él. El aguantar a lo que venga ya no vale.

Aspectos a tener en cuenta en una relación saludable

Algunos aspectos a tener en cuenta para escoger pareja serian:

Confianza: La base de cualquier pareja saludable es la confianza. Tener la seguridad de que el otro actuará desde la buena fe, con lealtad, es algo básico para un vínculo sólido y sano.

Comunicación: Poder comunicar mis necesidades y deseos y viceversa, así como que estos sean tenidos en cuenta.

Reciprocidad: Un vínculo es saludable si es equitativo. Dar y recibir en proporción para que ninguno se desgaste.

Privacidad: Pretender hacerlo todo juntos sin reservar un espacio para nosotros solo nos llevará a agobios. Es importante respetar también las esferas individuales.

Negociar: Una pareja es una negociación constante. A veces tendremos que ceder y al revés.

Discutir: Siempre y cuando sea fructífero y se haga desde la sensatez con el fin de seguir creciendo. Enzarzarse en el conflicto no nos lleva a nada.

Sumar: La pareja debe aportar aspectos positivos a tu vida.

Amar a alguien es una decisión racional que se ha de tomar diariamente.

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