La sexología ocupa de la mayoría de los problemas sexuales, los cuales suelen tener un origen psicológico, siempre y cuando se haya descartado un origen de tipo orgánico, ya menudo resultan fácilmente tratables por medio de la psicología cognitivo-conductual y la sexología. Desde nuestro centro de Sexología de Sabadell tratamos estas dificultades con un muy buen porcentaje de éxito.

Como lo hacemos?

Cuando a partir del diagnóstico inicial se confirma que la disfunción sexual tiene un origen psicológico inicia el tratamiento que suele consistido en una serie de técnicas y actividades de terapia sexual que el paciente deberá realizar solo o con su pareja (no es imprescindible tener), así como el análisis de los diversos ámbitos de la persona que pueden estar influyendo, y esto nos llevará a la resolución de la disfunción sexual. Se trata de un problema común, tanto en hombres como en mujeres, pero del que se habla muy poco por cuestiones personales. Por este motivo, la confidencialidad y la discreción, parámetros básicos ya de nuestra forma de trabajar, toman en este ámbito una importancia aún más relevante.

¿Qué tipo de dificultades tratamos desde la Sexología?

Hay diferentes disfunciones sexuales que tienen un origen psicológico y pueden ser debidas a malos hábitos, a experiencias negativas, miedos o inseguridades que condicionan el funcionamiento sexual de las personas adultas, a continuación os detallamos las principales temáticas que abordamos desde la sexología.

  • Eyaculación precoz

    Aproximadamente un 39% de los hombres sufre o ha sufrido eyaculación precoz a lo largo de su vida, la que se puede considerar cuando de forma continuada la persona no es capaz de controlar la excitación y la eyaculación y por lo tanto, mantener una relación sexual prolongada. Esto provoca mucha frustración e insatisfacción en los hombres, y de forma consecuente puede influir negativamente en la pareja.

    Es uno de los problemas más comunes dentro de la sexología, es decir, que resulta muy frecuente y se dispone de herramientas y técnicas muy eficaces para tratarla y resolverla y de este modo poder volver a disfrutar de una sexualidad plena.

  • Disfunción eréctil

    El segundo trastorno sexual más común en los hombres se convierte en la disfunción eréctil, también llamada impotencia o “gatillazo”, resultando en la mayoría de los casos de origen psicológicoPodemos decir que, aproximadamente, entre un 10 y un 20% de la población masculina de más de 40 años padece esta alteración, resultando por tanto un tratamiento bastante frecuente y con unas posibilidades de resolución del problema muy elevadas. Hay, sin embargo, en primera instancia asegurar que el trastorno no se encuentra derivado de otras alteraciones de tipo orgánico, farmacológico u hormonal.

    En algunas ocasiones, la disfunción erectil puede resultar una consecuencia de un malestar personal (consecuencia de diversas circunstancias de la vida), a la que no se ha dado más importancia hasta la aparición de la impotencia o disfunción eréctil, aunque que también hay que tener en cuenta que la disfunción eréctil puede provocar en los hombres una descenso importante de su autoestima, fruto de la insatisfacción sexual y de la sensación de una pérdida de la masculinidad, provocando asimismo sentimientos de tristeza o malestar emocional.
    Como apuntábamos resulta uno de los problemas más comunes dentro de la sexología, es decir, que resulta muy frecuente y se dispone de herramientas y técnicas muy eficaces para tratarla y resolverla y de este modo poder volver a disfrutar de una sexualidad plena.
  • Vaginismo

    El vaginismo resulta una disfunción sexual femenina relativamente frecuente que consiste en una contracción involuntaria de la apertura vaginal que impide la introducción del pene en el acto sexual. Generalmente, es consecuencia de un problema de origen psicológico, que puede tener relación con la vida sexual anterior o con otras circunstancias personales de la paciente.

    El vaginismo se divide en dos posibles clasificaciones, el vaginismo total y el vaginismo parcial o selectivo. Cuando hablamos de vaginismo total, lo que sucede es que el orificio vaginal se contrae de forma continua, de forma que la paciente no se puede someter a los exámenes ginecológicos habituales y no puede hacer uso de medidas de higiene personal como el tampax, al tiempo que no puede mantener relaciones sexuales con penetración. En cambio, el vaginismo selectivo suele reducirse a las relaciones sexuales con penetración, frente a las cuales el orificio vaginal se contrae y no permite la introducción del pene para realizar el coito.

    La presencia del vaginismo suele afectar emocionalmente a la persona, generando malestar y rechazo a las relaciones sexuales, aspecto que puede generar dificultades en las relaciones de pareja, así como posibles sentimientos de frustración y de culpa, a pesar de tratarse de un reflejo involuntario que escapa al control de la mujer.

    La gran mayoría de los casos de vaginismo son tratados con éxito mediante técnicas de sexología muy eficaces para tratarla y resolverla y de este modo poder volver a disfrutar de una sexualidad plena.

    Si deseas obtener más información sobre el vaginismo, puedes visitar esta página.

  • Falta de deseo sexual

    La falta de deseo sexual, también llamada apatía sexual o falta de libido, es una disfunción sexual bastante frecuente, sobre todo en la población femenina, pero también se da con relativa frecuencia en la población masculina. Consiste en una falta de interés por las relaciones sexuales que puede incidir negativamente en el seno de la pareja.

    La falta de deseo sexual puede ser total, es decir, con un desinterés absoluto hacia cualquier tipo de actividad sexual, incluyendo la atracción sexual y las relaciones sexuales. Asimismo, la falta de deseo también puede ser circunscrita a aspectos concretos como sean el coito, la masturbación o una persona concreta.

    Entre otras, algunas de las causas de la falta de deseo sexual más frecuentes se convierten en una baja autoestima, educación sexual limitada o estricta, depresión, ansiedad, problemas en la pareja o malas experiencias anteriores, resultando muy importante un buen diagnóstico para encaminar adecuadamente el tratamiento.

    La falta de deseo sexual, tras una buena fase de diagnóstico, suele ser tratada con éxito mediante técnicas muy eficaces para tratarla y resolverla y de este modo poder volver a disfrutar de una sexualidad plena.

  • Adicción al sexo

    La adicción al sexo, también llamada  ninfomanía, es un problema sexual en crecimiento actualmente, de forma que se calcula que aproximadamente un 6% de la población se encuentra afectado por esta patología de tipo sexual. La adicción al sexo se caracteriza por una obsesión por el sexo, que puede llegar a condicionar las relaciones laborales, sociales y de pareja del paciente. No se debe confundir la adicción al sexo con el mantenimiento frecuente de relaciones sexuales en pareja que impliquen un bienestar en esta.

    La persona que presenta una adicción al sexo, llega a un punto en el que el sexo controla su vida y necesita estímulos nuevos y frecuentes relacionados con esta temática, ya sea buscando experiencias nuevas, el recurso a la pornografia, la prostitución en la búsqueda de una satisfacción sexual que parece no llegar nunca. Muy a menudo estas conductas pueden venir seguidas de sentimientos de malestar, remordimientos, insatisfacción que llevan a pensar en procurar no volver a repetir la conducta, sin embargo, resulta inevitable volver a cometer las mismas acciones.

    La adicción al sexo o ninfomanía resulta muy angustiosa para la persona que lo padece, ya que se convierte en una obsesión que a menudo controla su vida y puede incidir negativamente en diferentes vertientes del día a día, como son las relaciones laborales, sociales y familiares. La incidencia se hace aún más negativa cuando la persona adicta tiene pareja, ya que por medio de esta no solo satisfacer sus necesidades, buscando de esta manera la satisfacción sexual fuera de esta, lo que implica la infidelidad, el deterioro de la relación de pareja y la insatisfacción en el seno de ésta, lo que muy a menudo puede desembocar en la rotura de la misma, si no se ponen las medidas oportunas antes de llegar a este.

    Algunas de las conductas propias de las personas adictas al sexo pueden ser: búsqueda continua de relaciones sexuales con una o más personas, exposición prolongada a pornografía, masturbaciones frecuentes incluso en lugares inadecuados, problemas de pareja causados ​​por la adicción al sexo, el trabajo y / o las relaciones sociales han afectado debido a tus aficiones sexuales, recurso a la prostitución para satisfacer las necesidades, …

    El primer paso para resolver la adicción sexual es reconocer la existencia del problema, luego hay que realizar un buen diagnóstico que nos ayudará a marcar las causas del trastorno y las pautas a seguir para su tratamiento enfocado a poder volver a disfrutar y controlar una sexualidad plena, sana y reconfortante.

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